Escrito por: Thich Nhat Hanh
Comer bien o escuchar elogios suele generar una sensación placentera. Enfurecerse o tener dolor de muelas produce sensaciones desagradables. Estas emociones suelen arrastrarnos, y nos sentimos como nubes al viento. Nuestros sentimientos de paz y alegría serán más estables y duraderos si conocemos el origen de estas emociones, a las que llamamos neutrales. La esencia de la felicidad reside en un cuerpo sin dolor y en un corazón y una mente libres de ansiedad, miedo u odio. Al meditar, podemos alcanzar una sensación estable de alegría, al experimentar la quietud del cuerpo y la claridad mental. Ya no nos dejamos arrastrar por estas «raíces de la aflicción» (en sánscrito, klesha), y experimentamos una sensación de bienestar. La condición necesaria para la existencia de la paz y la alegría es la conciencia de que la paz y la alegría están a nuestro alcance.
-Thich Nhat Hanh (El momento presente, momento maravilloso)

